La Academia Cubana de la Lengua a los 92 años de su fundación

La Academia Cubana de la Lengua (ACuL), que actualmente tiene su sede en el Edificio “Santo Domingo”, en el Centro Histórico de La Habana, fue fundada el 19 de mayo de 1926 y agrupa a eminentes escritores, críticos, lingüistas y profesores, dedicados a la difusión, cultivo y perfeccionamiento de la lengua española, particularmente en su variedad cubana. La fundación de la ACuL, junto a la de otras instituciones del mismo tipo en Latinoamérica, estuvo determinada por la voluntad de la Real Academia Española (RAE) de fomentar la creación de Corporaciones en las antiguas colonias de España que habían alcanzado su independencia, pues compartían el patrimonio de una misma lengua. Las Academias Americanas y Filipina surgieron a partir de un acuerdo tomado el 24 de noviembre de 1870. Así, el 10 de mayo de 1871, se crea la Academia Colombiana de la Lengua, la primera Correspondiente americana; y luego, en 1874, 1875 y 1876, le siguieron las Corporaciones ecuatoriana, mexicana y salvadoreña, respectivamente. Más adelante, entre 1922 y 1930, se organizaron otras ocho Academias.

El momento de instaurar una Corporación semejante en Cuba llegó en 1926. Aunque la ACuL se fundó en Madrid el 19 de mayo de ese año, no fue hasta el 2 de octubre cuando se reunieron por primera vez en La Habana los miembros designados para su constitución oficial. La directiva quedó conformada por Enrique José Varona (director), Fernando Ortiz (vicedirector) y Antonio L. Valverde (secretario). Una vez constituida la Academia, se acordó crear una comisión para redactar el reglamento que regiría el trabajo y la vida académica. En 1927 aparecieron los primeros estatutos, que serían modificados con posterioridad en lo concerniente a los cargos y al número de miembros. La cifra inicial de académicos fue 18, después de 1960 se incrementó a 24, y actualmente existen 27 sillones que se organizan según las letras del alfabeto.

La historia de la ACuL puede ser dividida en cuatro períodos principales. El primero abarca desde su fundación (1926) hasta el año antes de su legalización (1950). Fueron presidentes en este tiempo Enrique J. Varona, Mariano Aramburu y Antonio Sánchez de Bustamante. Esta fue una etapa inestable para la institución, a pesar de que en ella se sentaron sus bases y se le incorporaron destacados intelectuales. En un inicio se organizaron diversas actividades, como los actos de ingreso, la lectura de trabajos escritos por los académicos y la conmemoración de fechas relevantes. La celebración anual del Día del Idioma (23 de abril) constituyó desde entonces un evento fundamental. Además de realizar estas labores, la Corporación se insertó en la vida cultural de la época. Su autoridad se expresó en el otorgamiento del Premio Nacional de Literatura (1938) y del galardón periodístico “Justo de Lara”.

El segundo período corresponde a los años 1951-1970 y está signado por el accionar de su director, José María Chacón y Calvo. La creación de la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), que agrupó las 22 Academias existentes en el ámbito hispano, marca el comienzo de esta etapa, que puede considerarse como una de las más notables de la Corporación. Es en este momento cuando el entonces presidente de la República, Carlos Prío Socarrás, y el ministro de Educación, Aureliano Sánchez Arango, resolvieron oficializar por decreto la ACuL, y le otorgaron un apoyo económico, lo cual permitió hacer una reorganización administrativa.

El tercer período tuvo a tres importantes personalidades en su presidencia: Antonio Iraizoz (1971-1976), Ernesto Dihigo (1977-1982) y Dulce María Loynaz (1983-1995). En estos años se percibió un retraimiento de la vida académica. Por otro lado, la etapa que comenzó en 1995, con la presidencia Salvador Bueno, se prolongó hasta el 2012 y abarcó asimismo las direcciones de Lisandro Otero y Roberto Fernández Retamar. En años más recientes, la presidencia ha sido ocupada por Nancy Morejón y Rogelio Rodríguez Coronel. Desde fines de la década del ochenta ingresan a la Academia los intelectuales más jóvenes del período revolucionario, quienes van transformando su funcionamiento. Bajo su influjo la Corporación se revitaliza y encamina más firmemente en su papel como organismo rector de la norma y el uso de la variante cubana del español.

En el presente la ACuL, como correspondiente de la RAE, participa de varios proyectos lingüísticos de la ASALE, tales como la conformación de corpus sincrónicos y diacrónicos de las hablas regionales, y la elaboración de repertorios lexicográficos o gramaticales. Una de las principales funciones de los académicos es estudiar el desenvolvimiento y las modalidades de la lengua española en Cuba en todos sus aspectos, así como examinar los neologismos (en este caso específicamente cubanismos) que aparezcan, consultar a las otras Academias sobre ellos y dar curso a estas propuestas para ser insertadas en el DRAE. Asimismo, la ACuL concibe programas propios de elaboración de ediciones críticas y anotadas de obras cubanas, acciones de extensión cultural y otros. Es una institución que mantiene plenamente su vigencia en la salvaguarda del correcto empleo de la variante cubana del español, y continúa ocupando un puesto relevante en la vida cultural de la nación.

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