Cuando viajar hacia los orígenes se convierte en una asignatura pendiente con nosotros mismos y cuando es ineludible el hecho de reconocernos en raíces mayormente afrocubanas, el mejor remedio al que uno debe acudir es a la inmersión en un océano de estudios y libros que el pasado de la tradición antropológica ha puesto al alcance del futuro. Muchos de los pocos años de que dispone el hombre para vivir, los emplea en preguntarse qué hay después de la muerte. Quizás por eso ha creado la teología, que también se ha dado en llamar Ciencias de la Religión. He aquí, el mundo yoruba, con su liturgia, su bitácora lingüística y su parentesco con lo sobrenatural, tan semejante a la condición humana.





